lunes, 10 de junio de 2013

97. LOGROÑO, PASEO JUNTO AL EBRO EN LA ANTIGUA PLAYA



Pasear por las riberas del Ebro en Logroño y cruzarte con esa gente indeseable a la que no quieres saludar ya no es problema porque con esa anchura para cuatro carriles que le dieron al  paseo del borde de la antigua playa o piscinas, puedes mirar para otro lado sin que se te note mucho.

El único problema es que aunque sea paseo junto al Ebro no puedes ver el Ebro porque según no sé qué disposiciones de la Confederación Hidrográfica, en las orillas tiene que crecer todo tipo de vegetación salvaje para que no se pueda saber si el agua baja limpia o sucia.


Un paseo así es sin duda una obra de arte, una pieza más de nuestro patrimoño riojano de la fellaldad. Y con bolardos de adorno para enfellecer la entrada, aún sube más puntos.