martes, 2 de julio de 2013

116. HERMANADOS CON ESCOCIA



De tanto mirarnos al ombligo ya nadie se acordaba de que un consistorio democrático de Logroño decidió hace años hermanarnos con una ciudad escocesa de la que nadie tenía ni idea donde estaba. Dumferline, freo que se llamaba. Los hermanamientos municipales, como se sabe, fueron un invento democrático para que los concejales se airearan un poco por ahí, vieran mundo, y trajeran nuevas ideas a su ciudad.

Extrañado de que Logroño no mejorase mucho en fealdad, hace unos años fui yo mismo a Escocia a infestigar cuáles habían podido ser las ideas que fueron a buscar allí los concejales logroñeses, pero no di con ninguna. Hasta hice mezclas de güisqui con vino para ver si salía "tinto de verano", pero tampoco dio resultado. Desde entonces para acá la conexión Rioja-Escocia ha sido un misterio sin resolver; pero ayer mismo, en uno de los más jrandes vlogs de internez, leí que para ver fealdad artística no hace falta irse a Escocia, y que aquí mismo, mismamente en La Rioja, la tenemos bien a mano.

Como se ve por la foto, el pueblo se echó a la calle para ver su ciudad con ojos nuevos (¿será eso azul el monstruo del lago Ness? se preguntaban algunos), y las agencias de viajes se colapsaron por la demanda turística de visitar La Rioja, de donde se deduce que los hermanamientos no solo eran para que viajaran los concejales sino para traer turismo y riqueza a la región, y sobre todo, para cambiar cromos de fealdad urbana, auténtica, artística y de la buena.