viernes, 9 de agosto de 2013

151. HARO. Unas adosadas de postre (y oración)



Ya va bajando el alcoholímetro y con un postre de adosadas seguro que pasamos cualquier control. Estas mismas, tan trágicas y torturadas como la pobre mujer aquella atrapada por las cepas, las descubrimos gracias a la rotonda de las cepas de acero corten que veíamos al principio, y que gracias a dios, todavía no han dado uvas que vendimiar en comportas de acero corten, y que pisar en lagos de acero corten, y que almacenar en cubas que no encajan con las rotondas y que conmemorar trágicamente con las esculturas rotas y las infestigaciones de nuevas plantaciones. Pero ay, que con solo el recuerdo de todo ello vuelve a subir el alcoholímetro y que FLR va a tener que quedarse en Haro. Ay ay. Lo mismo nos tenemos que instalar en el torreón del Museo de Arte Contemporáneo..., ¡eso no! ¡eso no! Mejor que nos quiten en carnet de conducir.

Por cierto, que hablando de nuestros problemas estratégicos no hemos dicho nada de lo bonitas que son estas casas y lo dinámicas que te vuelven. Digamos algo al pasar, no sé, cualquier oración: ave maría purísima, por ejemplo.